El santo sudario argentino… ¡cómo chivan los muchachos!

 

-     Bueno chicos- anuncia Gastonazo orgulloso a los jugadores del plantel- esto es Israel. El agüita que ven allá es el mar mediterráneo. Les recomiendo que si caminan hacia el norte, tengan en cuenta que se van a encontrar con el Líbano. No les digan que se están hospedando con los israelitas, porque son medios hostiles. Si caminan hacia el este pueden terminar en Siria o Jordania o Cisjordania. No sé qué diferencia a estos tres países, así que por las dudas tampoco digan que están hospedándose en Israel. Al sur está Egipto. Ahí tampoco digan que están hospedados en Israel, porque los egipcianos están medios agrandados por las pirámides esas que construyeron hace un par de años y los van a cargar.

-     Me muero por conocer egipcios- le susurra al oído Bi An al joven Messi. – ¿Te animás a acompañarme?

-     ¿Para qué estamos acá? – pregunta Conte en voz alta algo contrariado.

-     Porque después de los buenos resultados de la ronda anterior, el pato pensó que mi idea de experimentar unos días en el hábitat del rival fue una buena idea… me lo dijo al instante: ¡ideota! Así que vinimos acá para que sientan lo que siente el rival- aseguró Gastonazo.

Conte dió media vuelta y se puso debajo de un árbol.

-     Ya viene el pato… aguanten por acá.

 

Álvaro Rodriguez busca un árbol también y le confiesa a Chiruzi.

-     Me está matando el reuma… la humedad hace que mis huesos duelan más que la ineptitud del cuerpo técnico. Te juro que este es mi último mundial.

Chiruzi cierra los ojos, se seca las gotas de transpiración de la frente y asiente con la cabeza.

 

-     ¿Sabés leer hebreo? Dicen que hay super ofertas acá… dos circuncisiones al precio de una.- Sonrié de manera cómplice Bi An.

-     je je…- Messi, con una sonrisa.

-     Lo digo de verdad- Bi An, sin sonrisa.

-     Ah no, ni idea- Messi, sin sonrisa y alejándose a otro árbol.

 

El pato entra, seguido por su equipo de scouts, insultando por lo bajo…

-     No puedo creer que este pibe nos trajo a Jerusalem… la puta madre…

-     No le pegue, jefe, yo le dije que era un fánatico este Gastonazo.- intecede Nick

-     ¿Es un judío muy creyente?

-     No… es fanático de Lonquimay Club… ¿Qué puede esperar de un pibe fanático de un club que no lo conocen ni los pampeanos?

 

El pato espera que los jugadores se junten a su alrededor y cierra los ojos. Apenas abre párpados después de contar hasta tres, parece ser otro hombre.

-     Estamos aquí por un designio que nos excede. Este santo sepulcro es una metáfora de nuestro camino en este mundial: Fuimos dados por muertos y en la tercera ronda resucitamos.

-     Pero si venimos invictos y goleando todos los partidos de la segunda ronda- interrumpe Gauna.

-     Tenés razón… pero así como Jesús tenía doce aposteles… ermm…

-     Somos 20 nosotros… – susurra Luque.

-     Sí. Pero en Jesús nadie creía…

-      Somos la primer selección en el ranking mundial, los grandes candidatos…- se anima Eugui

-     Bueno… ¡Ya sé! Jesús cargo una cruz, y nosotros cargamos con Gastonazo.

Los jugadores asienten y el pato prosigue:

-     … a Jesús lo clavaron en la cruz, a Bi An lo clavaron en todos los lugares a los que fuimos.

Se oyeron algunos susurros afirmativos. Envalentonado, el pato concluyó:

-     Por último a Jesús lo mataron… – piensa- … y no pudo volver a su tierra… – frunce el ceño durante unos segundos –y todos lloraron por su sacrificio que a simple vista es una gran derrota… – se pone la mano abierta de visera en su frente y parece abstraído y preocupado.

 

Gauna menea la cabeza y se apiada del pato:

-     En el sacrificio está el verdadero triunfo… ¡hay que dejar todo en la cancha!

 

Los jugadores arengan y parecen más animados que nunca. El grupo se dispersa en distintos árboles. Gauna se acerca al pato y le dice:

-         Cerrá el pico. Entrenemos y vámonos ya de este país.

 

El pato asiente con la cabeza, y con la mirada parece agradecerle. Se seca la transpiración con la manga de la camisa y grita:

- Tres vueltas al Santo Sepulcro, elongamos contra el templo de Salomón y volvemos por el mercado hasta el micro, si alguien ve en venta el santo grial, por favor lo compra que lo revendemos cuando volvamos al país… ¡Vamos, Vamos!

 

 

¡Vamos Argentina! ¡Por un santo triunfo!

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