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Desgranando el 23F III, navidades blancas

El Rey pasó, como siempre, las vacaciones de navidad en Baqueira Beret. Allí era gobernador militar Alfonso Armada, y subió varias veces para estar con la familia real. Tuvieron oportunidad de hablar y hablaron del informe del “Constitucionalista”. En él se detallaba el plan político para derrocar a Suárez, algo que interesaba mucho al Rey en aquellos días. Se trataba de una nueva moción de censura liderada por Felipe González, pero que esta vez sí tendría éxito gracias al apoyo del AP de Fraga y a varios miembros del propio partido de Suárez. El plan daba plenas garantías al respecto de las adhesiones. Después se crearía un gobierno de salvación nacional, con representación de todos los partidos políticos, comunistas incluidos aunque nunca Carrillo, que en seis meses convocaría nuevas elecciones. Armada se dejaba querer para presidir ese gobierno de transición. “No valgo, pero si no hay más remedio, me sacrificaría”. Decía en aquellos tiempos cuando hablaba de dicho plan. El Rey dio el visto bueno al proyecto, sin darse cuenta de todo lo que eso significaba, ya que además se contemplaba un plan B, un golpe de estado militar. Pero era un plan para nunca ser puesto en ejecución. Se trataba solo de tener entretenidos a los militares, para que supieran que se estaba haciendo algo, y sobre todo para aunar en un solo golpe los diferentes golpes en marcha, y así tenerlos controlados y fuera más fácil su reconducción si se lanzaban. Y aquí entramos en el terreno de las confusiones y de lo sutil. Sólo hay dos testigos de lo que se habló, no hay pruebas físicas que puedan detallarlo, y ambos nunca han dicho nada y probablemente nunca lo harán: El Rey y Alfonso Armada. ¿Le encargó el Rey que organizara un golpe de estado dentro de este plan B que no se esperaba poner en marcha o tal vez solo le dijo que estuviera bien colocado entre los militares golpistas e informado para reconducir la situación si daban el golpe de estado? En esta sutileza está todo el meollo de la implicación del Rey, o le dio carta blanca a Armada o este se sobrepasó en su función y el Rey consideró una traición su participación. Tal vez nunca lo sepamos. Lo cierto es que el Rey le prometió que le nombraría segundo JEME, para tener una posición militar importante y estar en Madrid. Personalmente me inclino porque Armada se sobrepasó en la función de confianza que le encomendó el Rey, pero este le dio pie para que actuara como lo hizo. De todas formas las líneas maestras las seguía moviendo Fraga. Y mientras, Armada le confió la misión de organizar un golpe de estado, supeditado al plan político, a Milans del Bosch…