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Desgranando el 23F VII, se precipita el golpe

Alfonso Armada se presentó en la Zarzuela por motivo de su nuevo puesto en Madrid como segundo JEME. Le dijo que se estaba preparando un golpe de estado, pero el Rey ya no quería saber nada de anteriores planes. Confiaba en Armada para que, desde su nuevo puesto, fuera capaz de detener esas ansias golpistas. Le dijo que informara al ministro de defensa. Gutiérrez Mellado se indignó con Armada y le ordenó a gritos que no volviera a meterle al Rey semejantes ideas en la cabeza. Armada obedeció, dice en sus memorias, pero también confesó que durante un acto militar, en un breve aparte, volvió a informar al Rey sobre la inminencia del golpe. El Rey contestó lo de siempre, si hay un golpe de estado hay que reconducirlo. De esta manera Armada sintió que le daba el espaldarazo que necesitaba. El CESID, por medio de José Luis Cortina, entró en acción, y en una escena de película contacta con Tejero y le da los detalles del golpe que dará, y le cita para un entrevista con Armada. Tejero informa a Milans, el cual no sabe nada aún, pero Milans le dice que no se lance que aún se están poniendo las piezas, Tejero contesta que esto ya no lo puede parar. Milans le responde que si se lanza le respaldará tal y como estaba previsto. Más tarde Milans se pone en contacto con Armada y aclaran la situación. La habilidad confusionista del CESID logrará que Tejero no recuerde el número de la calle donde se reunió con Armada, así como otros muchos detalles. Verá a Armada entre tinieblas, y éste le repite lo mismo que Cortina: el golpe será blando, incruento, sin peleas ni tiros… esperará a un militar que con la contraseña Duque de Ahumada, entrará en el congreso. El Rey respalda el golpe y lo primero que hará será llamarle a él, y en quince minutos estará en la Zarzuela, dando órdenes. El relevo de los guardia civiles será dado por la división Brunete. Milans por su parte se pone en contacto con Pardo Bazán, de la Brunete y aún no contactado, le pone al día y aunque a Pardo le parece todo muy precipitado, se compromete. Su misión será informar al general Juste de la Brunete, del inminente golpe de estado e instarlo a que se una a la sublevación, de negarse se le relevará de su puesto, que sería ocupado por Torres Rojas, antiguo general de dicha división, destinado ahora en Galicia, pero con un gran ascendente sobre los militares. Todo esto sucede en muy pocos días, en menos de una semana antes del golpe de estado.