Memorial Racing Sant Pau, final

Llegaron a la final del Memorial Racing Sant Pau los dos mejores equipos que, durante el campeonato, así lo habían demostrado. Quedaron para verse en el terreno de juego dos auténticos titanes dispuestos a vencer. Cuando los mejores jugadores de cada bando salieron al césped comprobaron las negras y amenazantes nubes que se cernían sobre el campo. Nada les iba a detener. Eran dos titanes frente a frente, pero además, eran dos grandes amigos, que sin embargo, no se doblegarían por conseguir la victoria. Juanpebetis decidió salir al ataque, dejando atrás solo dos defensas, mientras que los de Sinnombre se guardaron un poco más las espaldas con el sistema 451. A los nueve minutos del partido, en un córner Benicio Mercado saltó para arrancar el primer gol. Un rugido de satisfación salió de las gargantas de los béticos, que sabían lo que era perder contra aquel equipo. Pero sabían que Sintecho reaccionaría y se prepararon para seguir combatiendo. La suerte estaba esta vez de parte de Juanpe, cuando uno de sus jugadores Juan Pedro Bravo, imprevisible, dio un pase espectacular que cuando los rivales se quisieron dar cuenta Avellaneda ya había marcado y celebraban el gol. La leyenda de la ciudad Sinnombre tenían que reaccionar y realizaron tres cambios tácticos, se dejaron de tanto defender y empezaron a acosar al contrario. Fruto de eso llegó el gol de penalti que Yordakiev transformó. El encuentro continuaba en plena lucha. Pero dejar de defender tiene sus riesgos y un jugador de Juanpe, de nombre impronunciable, se coló por el centro para marcar de nuevo distancias. Acabó la primera parte ganando el medio Juanpebetis, pero por muy poco. En la segunda parte tocaba remontar y Sinnombre dio nuevas disposiciones tácticas a una de sus estrellas: Cristiano Mazo Calvo. Pero Juanpe también hizo lo mismo dispuesto a no dejar que optaran a la remontada. Y para ello nada mejor que marcar de nuevo, esta vez con un evento especial de lateral que cabeceó la estrella bética Mercado, convirtiéndose así en el jugador más destacado de la final con su cabeza de cabezón. Pero Juanpe no se fiaba y dispuso un cambio táctico que le dejaba con la 352 y así conservar mejor el resultado. Los últimos minutos del partido se fueron con una ocasión para cada equipo, pero nada estaba ya dispuesto a cambiar y se perdieron ambas en el limbo. Al pitar el árbitro el final, ambos entrenadores se abrazaron con fuerza y se felicitaron por el encuentro. Había sido una final de titanes y solo uno podía ganar.