Desgranando el 23F XI, fin del golpe

De madrugada se vivió una tensa espera con un fin ya conocido: el fracaso del golpe. Muchas leyendas circulan sobre estas horas, guardia civiles borrachos otros que huyen o se unen, maletines que desaparecen, pintorescos personajes que entran y salen como Pedro por su casa, José María García retransmitiendo el golpe desde un coche cerca del congreso como si de un partido de fútbol se tratara, conversaciones telefónicas grabadas por el CESID. Dentro del congreso los políticos más odiados por Tejero: Suárez, Gutiérrez Mellado, González, Guerra, Carrillo y alguno más, son separados del resto y vigilados estrictamente, ellos se temen lo peor. En la Zarzuela el Rey da por finalizado el Golpe de Estado y ordena a Milans, por primera vez desde que comenzó la intentona, que retire los tanques y el bando, Milans obedece de inmediato, como lo hubiera hecho si hubiese recibido esa orden nada más comenzar el Golpe, pero es que no se le ordenó eso. Fraga por la mañana se desespera y baja los escalones abriéndose la chaqueta diciendo que le disparen, un par de pelotas de su partido hace lo mismo. Se llevan a Fraga aparte y este consigue lo que busca: quedarse a solas con Tejero y le pide que deje entrar a Armada… una vez más se demuestra hasta qué punto estaba involucrado Fraga. Esta conversación fue desvelada por el propio Tejero en la cárcel, antes de ser juzgado, a Pilar Urbano que logró una breve entrevista, la única, que apenas llegó a unas pocas preguntas. Sin embargo todavía nadie ha investigado por qué Fraga sabía que Armada debía entrar en el congreso. Es cuestión de horas y de formas que el Gope termine. Sobre Pardo Zancada se intenta un primer acercamiento que es rechazado, más tarde lo volverá intentar un íntimo amigo y se pactan los términos del “Pacto del Capó”, que Tejero acepta y donde se fija que los guardias civiles y suboficiales no recibirán castigo, las formas y lugares donde serán detenidos el resto, de Capitán para arriba. Pacto que Tejero exigirá que sea firmado por Armada, una forma de involucrarle sin delatarle directamente. Todos serán detenidos de inmediato en sus respectivos cuarteles. En el caso de Alfonso Armada lo será un par de días después, seguramente cuando el Rey escuchó todas las conversaciones telefónicas que el CESID grabó y que demostraban hasta qué punto el abuso de confianza le había llevado a una traición, o que así lo sentía el Rey o que esa era la mejor manera de salir del lío en que se había metido por dar alas a quien no debía. Esas conversaciones grabadas se supone que existen, y algunas han ido saliendo, como las de Tejero o su mujer, pero la mayoría no y nadie sabe ni donde están. Se supone que el juez instructor del caso las escuchó, pero es una suposición. Suárez también las escuchó y algunos apuntan a que tiene una copia, pero es que este hombre ha perdido la memoria… Hasta que no salgan seguirán existiendo muchas lagunas.