Desgranando el 23F XIII,conclusiones

Jesús Palacios desveló en su libro El golpe del CESID, una conversación mantenida por un general, durante una audiencia del Rey, y desvelada por el propio general que prefirió mantenerse anónimo, en ella este general le preguntó por la situación de Armada, y este le contestó: “Fíjate que al principio le consideré el cerebro del golpe y hoy en día sé que le utilizaron”. ¿Quién le utilizó? Ese no pudo ser otro que Fraga, amigo personal de Armada, pero no tan bien visto por el Rey, sabedor de eso utilizó a Armada para influenciarle en cuanto supo que el Rey estaba disgustado por la situación creada por Suárez. Tenía la mejor de las herramientas en sus manos: el CESID, y una ambición por el poder inconmensurable. No soportaba su papel de secundario en un escenario donde el electorado le había dado la espalda. Esa ambición la reconoció en Felipe González, joven y capaz de todo, como había demostrado al hacerse con el papel principal de los socialistas, muy divididos en aquel entonces, logrando el decisivo apoyo de los socialistas alemanes. El poder de oratoria de Felipe quedó de manifiesto cuando barrió a Suárez en la moción de censura que presentaron, que no tenía otro objetivo que hacer mostrar a González en la mejor de sus salsas. Fraga se dio cuenta y no dudó en sumarles a sus planes, y estos aceptaron porque no querían desaprovechar cualquier oportunidad de coger un pedazo de poder. Cuando se produjo el golpe de estado la mayor parte de los diputados sabían que se iba a dar un golpe de estado. Probablemente más de uno lo había oído pero no se lo había creído, tal vez solo unos pocos conocían los detalles de lo que iba a suceder. Los que no sabían nada se quedaron interpérritos, como Carrillo, otros reaccionaron como lo que eran, pero la mayoría no hizo nada porque lo que habían escuchado en los corrillos se cumplió, y se cumplió sin que nada saliera como estaba previsto, y esto es lo que hizo asustarse a más de uno, y a otros como Fraga, a desesperarse viendo que Armada no entraba. Este juicio nunca se celebró. Se condenó a los militares utilizados, pero los políticos, una vez más salieron de rositas. Después de todo se cumplieron la mayor parte de los objetivos. No el de crear un gobierno de salvación nacional, pero sí el de fortalecer la imagen del Rey y de la corona, y de la democracia y, por supuesto, quitarse del medio a todos los militares con afanes golpistas o antidemocráticos. Y por eso no se investigó más la trama civil, investigarla hubiera servido solo para cargarse a todos los partidos políticos, y por lo tanto a la recién nacida democracia. Y esa clase política sin escrúpulos, que amparó al GAL, que creó la falsa burbuja inmobiliaria que nos lastra hoy en día, que falseó los números (igual que los griegos) para entrar en el euro, esa clase política capaz de albergar un golpe de estado, es la que nos gobierna.