Hattrick me mantuvo vivo

Puede sonaros el título a novela pero lo que aquí relato es cierto. Quienes me conocen pueden dar fe. Es reciente, es real, es algo que nunca explico, que prefiero mantener en stand by. No voy a decir que quiero olvidarlo, porque ni debo ni puedo.

Hattrick es mucho más que una empresa, un juego, un entretenimiento. En mi caso es mi familia, no es un tópico. En Hattrick tengo hermanos, no de sangre (esos me fallaron) sino hermanos por voluntad propia y gracias a ellos ESTOY VIVO.

Si confundo alguna fecha disculpadme, mi salud es precaria y estoy recibiendo la visita de un primo alemán, llamado Alzheimer.

Hace poco más de dos años me quedé en la calle. Es lo que tiene un mal divorcio; ¿Hay algún buen divorcio para un hombre?

En la calle, durmiendo en ella, sin dinero, sin nada ni nadie y muy enfermo.

Yo jugaba y vivía Hattrick y estaba en una Federación-Familia llamada P.R.E.N.S.A.

Algunos de mis compañeros supieron lo que me sucedía y se devanaban los sesos para ver como ayudarme. No voy a citar nombres porque seguro que olvidaría alguno y eso sería imperdonable. Poco importa si se llaman Javier, Fernando, Juan, Jordi, Francisco, etc.

Y me ayudaron, más de lo que imaginan. Con sus palabras sinceras, con sus ánimos para no abandonar el equipo, con alguna llamada telefónica y sobre todo preocupándose cada día por mi y preguntando uno a otro si tenían noticias mías. Me pagaron el supporter para no perder contacto conmigo.

Yo vivía de la limosna, sin pedir. Jamás pedí. Y si al acabar el día, del café con leche y el bocadillo, me quedaba para ir a un locutorio y conectar con Hattrick, lo hacía.

Puede que no lo entendáis pero mis pensamientos durante todo el día y parte de la noche durmiendo en un portal, no lo ocupaba en pensar como salir de ese pozo (pensaba que nunca saldría) o en suicidarme, sino en la siguiente alineación y en la estrategia del siguiente partido, en leer los mensajes de correo y del foro de mis “hermanos”, lo que incluye también a más de uno de fuera de la Federación.

Cosas de la vida, tras cuatro meses salí de la calle y al poco conocí la que sería mi pareja actual, pero aun faltaba mucho para que pudiera sonreír.
En julio del año pasado la relación iba bien con mi chica y justo me detectaron un tumor maligno en la parótida. Me operaron y en el hospital tenía mi portátil y”Mi Hattrick”.

En noviembre nos íbamos a vivir juntos, sabiendo ya que en diciembre deberían operarme del corazón. Y a pesar de que sufrí una grave hemorragia posterior a la operación y de que los médicos pensaron que no lo superaría, no sólo lo superé, sino que me empeñé en pasar las Navidades en casa con mi chica y milagrosamente, según los médicos, a los once días me iba a casa. Me olvidaba deciros, que mi portátil y Hattrick estuvieron conmigo en el hospital.

Ahora padezco un aneurisma cerebral, otro tumor y me visita mi primo alemán, pero no me preocupa porque soy el hombre más afortunado del mundo: Tengo mi pareja, Hattrick y la mejor familia del mundo dentro de hattrick.

Ya no me preocupa llegar a primera o ganar la copa o la Masters, sólo me preocupa disfrutar de vosotros mientras siga vivo, porque a vosotros os debo la vida. Estoy en la prorroga gracias a que en el último minuto, vosotros marcasteis el gol del empate.

Con esta historia, tan real porque es mi vida reciente, no pretendo ganar ningún premio. Pretendo algo más importante. Vamos a dejarnos de quejarnos de EJEAS, del desarrollo del juego, de mejoras, y pensemos en algo más importante:.

Todos formáis Hattrick y yo estoy vivo gracias a vosotros. No me abandonéis nunca Familia.