J. 8: Sporting 7 – 0 Real Mandryl. La máquina empieza a funcionar.

Los rojiblancos, muy superiores. Hat-trick de Vidanía, que ya es pichichi del grupo. El Sporting, a cinco puntos del líder.

Hubo fiesta en Santa Marina. Los rojiblancos salieron al campo con ganas de reconciliarse con su afición, y lo lograron con creces. El Real Mandryl no fue rival en ningún momento, ya que su entrenador erró completamente de táctica. Planteó un partido al contraataque, tal vez pensando en que en varios de los encuentros en los que el Sporting fue derrotado en la primera vuelta, los rivales habían decidido cerrarse atrás para salir al contragolpe. Pero no debió estudiar a fondo esos partidos, en los que, si los toresanos cayeron, fue porque a pesar de su dominio agobiante, la falta de puntería los había privado del premio del gol. O tal vez esperaba tener suerte y que se repitiese esa falta de puntería.

Pero el sábado no fue así. Los hombres de Díaz están recuperándose de su bajón, y ahora les entra todo. Los remates que antes iban a las nubes, ahora van entre los palos. Las faltas que antes encontraban al meta rival, ahora van a la red. Ahora los árbitros ya no pitan penalties inexistentes en contra…

Así, Francesc Villanova abría el marcador y Enol Vidanía ponía el segundo tanto en el marcador. Ya en la segunda mitad, otros dos goles de Vidanía de lanzamiento de falta (ya quisiera el tal CR7), y los tantos de Chenggong, Aybay y Velasco Tovar redondearon la cuenta toresana. Los andaluces ni se acercaron al área de Vázquez, que se convirtió en un espectador de lujo de la goleada. Los datos de posesión, apabullantes: 72% de posesión en la primera parte y 71% en la segunda dan idea del dominio local.

Así, trasa este resultado y los del resto del grupo, con el miedoso empate a cero entre los colíderes Davico y Gremlins, el Sporting, aunque quinto, se sitúa a sólo cinco puntos de ambos, aunque tendría que ganar todos los partidos que quedan y esperar los tropiezos de los dos equipos para aspirar al ascenso.

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