El Factor Anné

No se puede echar la vista hacia otro lugar y negar lo obvio: WagVal, bajo el mando de Tom Anné, ha vuelto a recuperar el riesgo, palabra que se ha repetido durante las últimas semanas. Una victoria y un empate tienen al deté bajo todas las miradas debido a su forma de plantear partidos y soslayar los flancos que deja el vértigo de su equipo. Independiente de lo que termine ocurriendo esta temporada es imposible negar el factor Anné.

Tom Anné va por la vida como quién recién acaba de recibir una buena noticia. Parece que nada le afecta y si es que algo malo ocurre, enfrenta la noticia con la seguridad de reponerse. Sus comentarios están llenos de dobles sentidos y desafíos. Mira siempre a los ojos, no evita las incomodidades porque es él quién suele provocarlas. Bajo esa dinámica descuida más de algún flanco, pero jamás pierde el miedo a ir hacia adelante.

Aquella representación de su persona es perfectamente trasladable al juego de WagVal. En menos de dos semanas tomó decisiones importantes y convenció a sus jugadores que la única forma de salvarse del descenso directo era evitar las especulaciones y luchar por todo, batallar sin importar las consecuencias.

Es así como en tan sólo dos partidos ha logrado subir desde el séptimo lugar al quinto, ganar un partido, empatar otro, anotar 8 goles, recibir 7, revivir a un equipo que parecía destinado al abismo y comenzar a ganar adeptos.

Al asumir tomó decisiones. Vio que el equipo era caro, viejo y no tenía mayor proyección que el descenso seguro. Aprovechando su oportunidad y teniendo en cuenta el mercado, decidió vender a jugadores importantes, como lo fueron Opazo, Soto y en menor medida Marilahuén. Calfuqueo, el mayor sindicado por su mal rendimiento, terminó quedándose, y ha tenido total protagonismo a pesar de que su futuro no parece en el club.

Opazo y Soto fueron parte esencial del título pasado. Sin embargo el rendimiento de esta temporada no estaba siendo el mejor, su edad y condición física indicaban sólo un evidente deterioro, por lo que ante el escenario decidió que estos jugadores, sumados a Marilahuén -cuya salida fue meramente económica- abandonaran el barco.

Se esperaba mucho respecto a sus reemplazantes. Sin embargo Anné vio otro panorama. El belga entendió que con los 800 millones que recibió con las ventas no podría armar un equipo competitivo, por lo que la mejor decisión era aguantar: sin refuerzos, sin grandilocuencias, intentar demostrar su potencial con lo que le quedaba y así fue. Hasta el momento, echando mano a las reposiciones -Calfuqueo y Provvedi como laterales hacia el centro- más la inclusión de Zorrilla como pieza fundamental del ataque, el plan ha funcionado.

Anné aseguró en su momento que piensa revivir a WagVal y mantenerlo en IV, pero que el proceso de reestructuración no será fácil por cuestiones económicas. Debe tomar decisiones. Las salidas de jugadores no serán las únicas y varios podrían salir a fin de temporada.

Lo cierto es que por el momento las cosas han mejorado y se espera que sigan así. Quedan dos partidos vitales para las pretensiones del club y en caso de lograrse Anné será un permanente agente del cambio que podría ser beneficioso para el futuro de WagVal.

El factor Anné está ahí. Se palpa y se espera de todas las partes que se prolongue. Falta ver cómo lo llevará a cabo.

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