¿Qué hacer con Calfuqueo?

El mediocampista llegó como estrella tras el desembolso de una alta suma de dinero. Cinco meses después, sin haber podido consolidarse, WagVal ha tratado de deshacerse del jugador pero hay un problema: nadie lo quiere. 

El caso de Natanael Calfuqueo es un caso extraño. Uno de esos errores que cuestan caro en el sentido más puro de la palabra. Y es que extrañamente fue uno de los pocos desaciertos de Emil Woehrl como comprador de jugadores.

Azuzado por la idea de reforzar al equipo sólo con jugadores chilenos, Natanael Calfuqueo calzaba a la perfección en el plan. Tenía 29 años, una gran carrera que lo respaldaba y conjugaba el talento y la experiencia, dos cualidades que en su último periodo como técnico, Emil Woehrl buscó (tal como con Opazo y Soto, ambos hoy fuera del club).

400 millones se desembolsaron en el mediocampista chileno en ese entonces. Su llegada era un poco incomprensible debido a que era el fin de temporada y la liga ya estaba prácticamente ganada. Woehrl aseguró que su inclusión temprana -o tardía dependiendo de cómo se mire- servía para que el jugador se aclimate a sus compañeros y al estilo de juego. Para que aprenda a jugar en WagVal.

De eso han pasado cinco meses, casi toda una temporada y las cosas no han ido bien para Calfuqueo. Se sabe que la entrada a los 30 años no es fácil para cualquier jugador y el volante los recibió con dificultades físicas. Jamás pudo adaptarse al juego y a pesar de la experiencia sucumbió ante el talento joven de Ugalde, Duszczak, Maropoulos y Provvedi. Simplemente no tuvo éxito. O fracasó.

Cuando asume Tom Anné, Calfuqueo era el primer señalado. Debía irse y pronto ya que a medida que el tiempo pasa su valor va descendiendo cada vez más. Con él debían salir otros. Opazo, Soto, Marilahuén. Todos ellos se fueron, todos ellos jugadores que sí le habían aportado algo a WagVal, sobre todo los dos primeros, que fueron artífices de la espectacular temporada pasada del club. Calfuqueo caía en el mismo grupo, pero sin haber hecho ni una pizca de lo cometido por sus compañeros.

Se fueron. Sin embargo Calfuqueo se quedó. Y ante la falta de jugadores Anné lo ha utilizado y de a poco a podido mostrarse, pero es claro, al verlo en el terreno de juego, que simplemente no encaja. Anné lo ha puesto en venta en tres ocasiones y en las tres ocasiones nadie ha preguntado por el jugador. Un caso extraño. Con 31 años y todavía algo que dar, Calfuqueo no es interesante para nadie y no hay quién esté dispuesto a pagar una suma decente para llevárselo.

La primera cifra que buscaba recuperarse eran 300 millones, una especie de apuesta, para ver si alguien picaba. La segunda y tercera fueron 250 millones, sin embargo no hay quién esté interesado. Anné no sabe qué hacer. Mantenerlo como reserva hasta que el deterioro lo haga retirarse en el club o hacer la pérdida y venderlo por 150 millones, 350 millones menos de lo que costó hace sólo cinco meses.

Todo indica que se esperará a que termine la temporada para volver a poner al ninguneado Calfuqueo en el mercado de transferencias. Uno que costó caro en todos los sentidos.

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